Ravi Zacharias ha sido una roca y una luz para toda una generación. Una roca que ha fortalecido la fe de miles de creyentes en todo el mundo; una luz que ha atraído también a miles a Cristo, la luz suprema.

Aún en sus últimos días en esta tierra, en medio del dolor físico por una agresiva enfermedad, nos predicó su último y quizás más poderoso sermón. Fue un mensaje sin palabras, pero elocuente: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). Era el mensaje que se desprendía de su serenidad y su paz en la hora de la muerte. 

¿Dónde está el secreto de esta paz y esta fortaleza? Nos cuenta su hija Sarah Davis que “seis palabras cambiaron la trayectoria de la vida de mi padre hace unos 57 años”:   “Porque yo vivo, tú también vivirás”(Juan 14:19). La esperanza de la resurrección es la razón última que ha permitido a Ravi Zacharias ser roca y luz para tantas personas. Por ello este versículo, “grabado en la tumba de su abuela, se grabará también en la suya”.

Ravi fue un pensador lúcido con un corazón que ardía para Cristo. Esta combinación fue, para mí, el rasgo más singular de su vida y de su obra. No es frecuente encontrar pensadores con pasión y apasionados  que piensan.

No es por casualidad que el lema de la Fundación RZ haya sido durante años: Ayudar al pensador a creer y al creyente a pensar. Ravi ha sido un pionero de la evangelización persuasiva, esta presentación del evangelio razonada, relevante y, a la vez, llena de respeto. Ravi era firme y fiel a la verdad del evangelio, pero elegante en la discrepancia. “El amor es la mejor apologética” era una de sus frases de cabecera.

Hoy es un día de sentimientos encontrados. Hay dolor y hay gozo. Dolor por la separación, pero hay también celebración por una vida fecunda, una vida que ha llevado mucho “fruto que permanece” (Juan 15:16).

Es un momento difícil para todos los que aman la obra de Dios y en especial para el equipo de RZ en España y en todo el mundo. La pérdida del fundador y modelo es parecida a la pérdida de un padre y nos deja como huérfanos. Lloramos, pero nuestras lágrimas no son de desesperación, son lágrimas llenas de la esperanza que moldeó toda la vida de Ravi, la esperanza en la resurrección con Cristo (Romanos 8: 11). Ravi no dio lugar a la desesperación en su vida, y por ello tampoco ahora hay desesperación en su muerte.

El legado y el ejemplo de Ravi Zacharias nos estimulan a mirar hacia delante con la misma pasión por Cristo y la extensión del evangelio que le acompañaron hasta su partida a la Patria Celestial. La fidelidad de Dios en el pasado es la base de nuestra confianza para el futuro.

En el correo donde su hija Sarah nos comunicaba la partida puso como asunto solo tres palabras:   

“Now with Jesus”, “Ahora con Jesús”.                      

No puede haber mejor resumen de una vida y de una muerte. Toda la gloria para Dios y toda nuestra gratitud para Ravi.

 

Pablo Martínez Vila 

Presidente Fundación RZ. Médico psiquiatra. 
 

 

 

Imagen de cabecera: Laura K. Moore Photography