¿Cristianismo sin Cristo?

Por 1 julio, 2017Artículos

Paul Tillich, el destacado teólogo existencialista, viajó a Asia para entrevistar a varios pensadores budistas. Estaba estudiando la importancia que los líderes religiosos tenían para sus respectivos movimientos. Tillich les hizo una pregunta bien sencilla. “¿Qué ocurriría si el Buda nunca existió y descubrimos que todo fue una invención? ¿Qué implicaciones tendría eso para el budismo?”. Es importante remarcar que Tillich no estaba pensando en la autenticidad del Buda, sino en si era indispensable o no.Los eruditos no lo dudaron ni un instante. Si el Buda era un mito, dijeron, no pasaba absolutamente nada. ¿Por qué? Porque el budismo debería verse como una filosofía abstracta, como un estilo de vida. Si los conceptos de esa filosofía comenzaron con el Buda o no, es irrelevante. Es más, creo que el Buda mismo habría estado de acuerdo. Cuando estaba cercano a su muerte, rogó a sus seguidores que no fijaran su mirada en él pero que sí recordaran sus enseñanzas. Lo que tenían que hacer no era hablar de él, sino propagar su forma de vivir.

¿Qué ocurre con las demás religiones del mundo? El hinduismo, esa conglomeración de pensadores, filosofías y dioses, puede prescindir perfectamente de muchas de sus deidades. Otras grandes religiones se enfrentan al mismo dilema.

¿Ocurre lo mismo en el cristianismo? ¿Podría Dios el Padre haber enviado a cualquier otro en lugar de enviar a Jesús? Déjame decirte que la respuesta es un “no” firme y rotundo. Jesús fue un profeta, pero él mismo dijo que era más que los profetas que le habían precedido. Jesús es el Hijo de Dios, Dios hecho hombre, parte de la divinidad a la que el cristianismo llama Trinidad. El apóstol Pablo lo explica de la siguiente forma:

“[Cristo] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles […] Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él siguen existiendo […] Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.”(1)

Además, Jesús mismo oró: “[Padre, me] has conferido autoridad sobre todo mortal para conceder vida eterna a todos los que [me] has dado. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.”(2)

Como muchos antes que yo han observado, el cristianismo es Cristo. Por eso el autor inglés John Stott escribe: “Si Jesús no fue Dios hecho hombre, el cristianismo se hunde. Sin su cualidad única, tan solo nos queda una religión más con algunas ideas bonitas y una ética noble.”(3) Jesús, la palabra y el Dios encarnado, es el elemento central del cristianismo. Y eso lo cambia todo.

 

Ravi Zacharias es fundador y presidente de la junta de RZIM.  
Traducción: Dorcas González Bataller

 

(1) Colosenses 1:15-20.
(2) Juan 17:2-3
(3) John Stott, Basic Christianity (London: Intervarsity Press, 1971), 8. [Cristianismo básico].

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